Llena los días con momentos irrepetibles y al mismo tiempo inolvidables. Los minutos corren, aceleran, frenan y finalmente nos dan un respiro para coger aire, y como no, volver a empezar a reír. El tiempo es esfímero, pero no le regalamos ni un segundo sin una anecdota que valga la pena.
Finalmente, ella contagia mis 365 días del año de felicidad
No hay comentarios:
Publicar un comentario